domingo, 6 de marzo de 2016

PACHO O'DONNELL

Juana 

Juana Azurduy, el libro de Pacho O`Donnell cumple con una doble reivindicación, por un lado, la de las mujeres que combatieron por nuestra libertad, desmintiendo el rol secundario al que las condenó nuestra machista historia oficial, y, por el otro, resaltar la valiente acción de los caudillos altoperuanos a quienes nuestra Argentina aún les debe el merecido reconocimiento por su aporte a nuestra emancipación. Esta es la apasionante historia de Juana y Manuel, aquellos patriotas enamorados que todo lo sacrificaron por sus ideales.

ANA MARÍA CABRERA

Felicitas Guerrero la mujer mas hermosa de la república

`El crimen perpetrado en Barracas (...) va a modificar notablemente nuestras costumbres sociales, y a pro¬ducir una revolución en los salones. He aquí el hecho. Hay un hombre que está perdidamente (enamorado) de una joven. Ésta rechaza su amor. ¿Por qué? ¡Misterios del corazón! Él, en lugar de olvidarla y poner tierra por medio, asesina a su amada y después se quita la vida con la mayor frescura de este mundo. `Deploramos el fin trágico de esa distinguida y virtuosa señora, víctima del furor de un hombre enamorado. Pero nos alegraríamos que las niñas sacaran de ese hecho aislado, una lección provechosa.`
Así comentaba la tragedia de Barracas La Nación del 4 de febrero de 1872, y a partir de es¬ta noticia se desovilla la historia de Felicitas Guerrero, `la mujer más hermosa de la República`, según el poeta Guido Spano.
Viuda del acaudalado Martín de Álzaga, con sólo veinticuatro años Felicitas hereda una enorme fortuna que, sumada a su belleza, la convierte rápidamente en `la joya de los salo¬nes porteños`, centro de atención y asedio de los jóvenes más distinguidos del Buenos Aires romántico. Pronto protagonizará uno de los dramas pasionales que conmovieron más hon¬damente a la sociedad argentina y que también involucra a Enrique Ocampo, uno de sus pretendientes despechado, y a Cristián Demaría, su primo y silencioso admirador. El contexto que rodea estos acontecimientos conjuga las luces y las sombras de un tiempo de contrastes, mientras unos disfrutan veladas en el Teatro Colón y bailes en el Club del Pro¬greso, la ciudad es azotada por la fiebre amarilla. La trama novelesca nos lleva de Barracas, San Telmo y San Isidro hasta los campos que Felicitas aprendió a amar y que hoy albergan los balnearios más elegantes del país: Valeria del Mar, Pinamar y Cariló. Sus herederos ini¬ciaron allí la raza Aberdeen Angus, dando comienzo a la historia de la ganadería argentina. Felicitas Guerrero, esta deliciosa novela de Ana María Cabrera, narra por primera vez los avatares de un episodio muy mentado a nivel popular (en Barracas, la capilla de Santa Felicitas se erigió en su memoria), pero que paradójicamente nadie conoce en profundidad. Felicitas, que es hoy parámetro de belleza y refinamiento, fue también una mujer de carne y hueso que se ocupó personalmente de la administración de sus campos y que soñó para ellos pro¬yectos que actualmente sus congéneres no han podido llevar a cabo. Se trata de una historia de amores, abandonos, lealtades y traiciones, pero también de sueños, de lucha y de mucho coraje


Con pocos años de diferencia, los hermanos Martín y Macacha Güemes comparten de niños sus juegos y travesuras, se entienden sin necesidad de hablar y, ya adultos, escriben a dúo memorables páginas de nuestra historia. Si bien Martín es quien cumple el rol protagónico en la guerra gaucha, Macacha tiene un papel fundamental en esos años de combate contra los españoles y la Patria Nueva, encarnada por las elites porteñas. La hermana de Güemes se viste de gaucho y recorre Salta llevando comida y ropa a los humildes, recoge importante información y organiza a otras mujeres, que funcionan también como espías. Bella, seductora y con inteligencia de estratega, se brinda por entero a la misma lucha que llevará a su hermano a la muerte a los treinta y seis años. Sin distinción de color o de raza, las mujeres del norte argentino, cultas y analfabetas, amas y esclavas, se unen a ella para urdir la trama que impide el avance de los realistas desde el Alto Perú hacia Buenos Aires. En medio del fragor de las batallas se eleva Macacha, que clama por la unión de los pueblos
originarios, los criollos y los inmigrantes para lograr la identidad nacional. Tras una exhaustiva investigación, Ana María Cabrera narra la sorprendente vida de esta salteña que sirvió con arrojo y decisión a la causa de la emancipación en la Argentina. Amores, intrigas, sangre y sexo tiñen las páginas de esta novela apasionante y poética sobre una figura clave de nuestra historia, conocida en su tiempo como "la madrecita de los desprotegidos".

FLORENCIA CANALE

Pasión y Traición. Los amores secretos de Remedios de Escalada de San Martín

Todos saben que la vida del general José de San Martín no estuvo signada por circunstancias fáciles: la coyuntura política y social de una Argentina en sus albores le dificultó el camino hacia la gloria. Sin embargo, pocos conocen que el hombre más poderoso del continente americano dio una de sus batallas más feroces puertas adentro, en su vida doméstica. ¿Su peor enemigo? Remedios de Escalada, su mujer, la madre de su hija.
Florencia Canale, sobrina en sexta generación de Remedios y heredera de un verdadero tesoro de anécdotas y documentos familiares, siguió de cerca las huellas de esa contienda privada. Rastros que ponen al descubierto la cotidianidad de una mujer que no quiso ni pudo someterse al mandato masculino de su época, y que en ese devenir fue capaz de engañar y ser infiel a su marido con hombres de su mayor confianza.
Una historia de amor y de furia, de gritos y soledades, que habla de una mujer y su tiempo, de un hombre y sus peores fantasmas.

Amores Prohibidos. Las Relaciones Secretas De Manuel Belgrano
`Manuel fue acercándose de a poco a la damita de ojos negros, hasta que sus labios comenzaron a susurrarle frases bonitas al oído. Los ojos de Maruja se entornaron y sonrió levemente. ‘El joven americano sí que sabe hablarle a una dama. No me equivoqué. Ahora quiero su cuerpo pegado al mío’, pensó.` El primer romántico del Río de la Plata fue un incomprendido. Manuel Belgrano no era militar y debió ocupar un rol inesperado. Además de ser un intelectual de avanzada, fue responsable de cambios políticos y sociales mal vistos por lo más rancio de la sociedad porteña. Tampoco cumplía con las normas de la masculinidad de su época: no era autoritario ni arremetedor. Por el contrario, fue un hombre sensible, refinado, elegante.
Adorado por las mujeres, vivió romances tórridos con españolas, argentinas y francesas. Sin embargo, fueron tres las que marcaron su piel a fuego. Con la primera, Pepa Ezcurra, una jovencita de la sociedad porteña, mantuvo una relación clandestina que no pudo hacerse pública y de la cual nació un hijo criado por el mismísimo Juan Manuel de Rosas. En su paso por Europa fue una francesa de armas tomar la que robó su corazón: Isabel Pichegru. Ya de adulto, se deja seducir por una `niña` de la burguesía tucumana, Dolores Helguero. Tampoco se compromete con ella, pero viven una pasión que también trajo una hija al mundo. Manuel Belgrano murió solo y pobre. Nunca supo que el `hijo` de Rosas era suyo y apenas conoció a Mónica Manuela, su hija mujer.
Mucho es lo que se ha escrito sobre Manuel Belgrano, y un sinfín de versiones intentó recomponer una figura patria que poco tiene que ver con ese hombre de carne y hueso presa de sus deseos más ocultos. Hacia esa zona de luces y sombras parte Florencia Canale en su nueva novela, Amores secretos.